La mayoría de las empresas desconocen las verdaderas razones de la rotación de su personal operario. Ni los incentivos, ni un nuevo perfil de la vacante puede impedir que las próximas trabajadoras deserten de la empresa de la misma manera: sin revelar el por qué de su abandono.

Obtener esa información requiere de un nivel de intimidad que es difícil lograr si no se cuenta con las herramientas para la creación de un ambiente seguro para ello. La brecha de realidades entre la gente que las emplea y ellas, hace difícil, no solo empatizar, sino imaginar sus condiciones de vida.

Con las Metodologías de Empatía Profunda (MEP), nosotras hemos sido un vehículo para que las empresas conozcan más a sus empleadas de baja escolaridad. Si bien un componente de las MEPs tiene como objetivo que las operarias conozcan y entiendan su rol en la cadena de valor en el negocio al que pertenecen y con ello revalorarse y y mejorar notablemente la calidad de su desempeño, las MEPs también abren diálogos en los que se revelan cosas muy íntimas, como las dinámicas familiares, condiciones de vida, hábitos de consumo y bienestar.

A continuación les comparto uno de los hallazgos más reveladores que hemos aprendido en el camino implementando la metodología de empatía profunda (MEP) de Poder Femenino:

El uniforme es gratis, tenerlo te cuesta

Para algunas personas tener un uniforme de trabajo es algo de mucho orgullo y pertenencia. Para otras puede ser aspiracional. Hay quienes les aligera la carga económica de estar comprando ropa o gastando la suya.

Sin embargo, para mujeres de ciertos puestos en el nivel operario, en el que se exige cierta presentación del uniforme, los gastos relacionados con su mantenimiento son más que significativos.

Por ejemplo, la compra del detergente Más color puede ser un porcentaje importante de su presupuesto mensual o quincenal. Si la persona es de bajos recursos, o varios miembros de la familia dependen de su ingreso, las estrategias que emplean para ahorrar lo más posible son tan diversas como creativas.

A través de la MEP Poder Femenino, también supimos que el color blanco en el uniforme es una dificultad, porque las cucarachas segregan una sustancia que les mancha la ropa de amarillo y este tono es más propenso a mostrarlas. Esto sucede en un entorno que ni siquiera se pueden imaginar los empleadores.

Además, otro gran gasto es sacar las manchas y los sudores de la ropa de sus familiares que se dedican principalmente a la construcción, por lo que tienen que recurrir a productos caros de aromas fuertes como Vel Rosita.

Nos apasiona implementar las MEPs porque podemos acceder a este tipo de información y sugerir a quienes emplean, cambios o recomendaciones para atender las necesidades de sus operarias en el ánimo de construir una relación rica, en la que las ellas no solo van por un salario, sino porque la empresa las entiende, aporta a sus vidas y reconoce el valor que ella genera al negocio.

 Este tipo de información permanece encriptada para la empresa y a nosotras se nos revela a través de la creación de un espacio muy íntimo y seguro para que se expresen, pero también donde celebramos los conocimientos que ellas ya tienen y las estrategias que han desarrollado para hacer lo que tienen que hacer con muchos menos recursos económicos.